investigaciones especiales

Manatí sobrevive en acuíferos de Coatzacoalcos

En 1998, el Acuario de Veracruz recibió y adoptó 2 manatíes (Silvia y Pablo) huérfanos que provenían del río Calzadas. Se consideraban los últimos ejemplares vivos. (Foto Acuario Veracruz)

La bióloga Naylú logró una hazaña en su temprana carrera: romper con un viejo paradigma que regía la comunidad científica desde finales de la década de los 90’s, respecto a que en Coatzacoalcos ya estaba extinto el manatí.

Hoy, esta joven de apenas 24 años demostró la supervivencia de por lo menos 6 ejemplares vivos de manatíes en la cuenca hidrológica del Coatzacoalcos.

Su descubrimiento, la posicionó en un evento internacional de Nueva Zelanda. Pero ahora va por más, pretende ampliar su estudio y presentar al mundo entero que aquí, tiene su santuario el Manatí 

por Jorge Cáceres

Coatzacoalcos, Ver.- La bióloga Naylú Alejandra Morales García, de apenas 24 años, recién egresada de la Universidad Veracruzana, ya lo presentía. Lo imaginaba, aunque en los libros científicos de la Universidad -que había estudiado tanto en las aulas- declaraban su extinción.

Pero ella no. Naylú Alejandra tenía fe, ella creía que en el Río Coatzacoalcos todavía se encontraban ejemplares vivos de manatíes.

Era como una intuición, casi una obsesión que le acompañaba; pero los testimonios de los pescadores de Ixhuatlán del Sureste le confirmaban sus sospechas.

Imagen del manatí, su lomo, en su inmersión luego de tomar oxígeno en el río San Antonio.

Imagen del manatí, su lomo, en su inmersión luego de tomar oxígeno en el río San Antonio.

“Los hemos visto jugando, comiendo. A veces hasta rompen las redes de pesca”, le decían los pescadores a la bióloga. Estos comentarios alimentaban más sus deseos de emprender la investigación.

Así que no dudó más. Con apenas unos pocos pesos, financiados por su misma familia, la bióloga se dispuso a confirmar, comprobar científicamente la existencia del manatí en el Río Coatzacoalcos aun cuando no contaba con los recursos financieros necesarios.

Desde las 7 de la mañana hasta las 17 horas realizaba el monitoreo, cada 4 días, durante el periodo comprendido de un año, desde febrero del 2012 hasta febrero del 2013.

Temprano, al amanecer se levantaba de la cama para navegar 10 kilómetros río adentro del afluente Coatzacoalcos hasta el tributario San Antonio. La lancha era pequeña, baja, de motor. No tenía dinero para más.

“Cuando había mucho viento, se metía el agua a la lancha”, dice a Costa Veracruz. “Teníamos que cuidar que no se mojara nuestro equipo”.

Así llevaba varios días y nada. Sin resultados. Marcaba sus monitoreos con coordenadas Global Position System (GPS) para no repetir lugares. Pero nada. Analizaba variables ambientales de contexto como las condiciones climáticas, nubosidad, así como el estado del río en escala de Beaufort (oleaje del río).

proyección de la ecosonda, donde mediante ondas sonoras se identifica en ultrasonido la imagen del manatí presente.

proyección de la ecosonda, donde mediante ondas sonoras se identifica en ultrasonido la imagen del manatí presente.

Y nada todavía. No encontraba manatíes. Pero en cambio, la naturaleza le regalaba otras coloridas estampas, bellas imágenes, casi postales para nunca olvidar: nutrias emergiendo de la superficie, aves exóticas en los árboles, grupos de monos aulladores, serpientes acuáticas, iguanas, hasta boas.

Pero no, no era lo que ella buscaba. Ella iba por los manatíes. Vivos los quería.

Hasta que… Hasta que unos primos que iban con ella le dieron el primer aviso. “¡Ahí está, ahí está!”, le gritaron sus familiares.

Unos ojos negros, curiosos, de rostro oscuro regordete, le miraban fijos desde la superficie de las cálidas aguas. Era un hermoso ejemplar de manatí que los estaba observando a ellos, aquellos ruidosos intrusos. Ella volteó pero ya no vio nada, no pudo distinguir.

Volvió a mirar, y sí, ¡por fin fue testigo del suceso! Ahí mismo, un manatí adulto se sumergía a las aguas verdosas del río San Antonio luego de tomar oxígeno. Hasta se quedó inmóvil de la sorpresa y no pudo tomar la foto.

“¡Fue fabuloso!”, recuerda Naylú Alejandra a quien se le ilumina el rostro cada vez que recuerda su primer avistamiento. Vio por primera vez su dorso del animal, y su aleta caudal, sumergiéndose en el río.

Ecosonda o sonar de barrido lateral, el instrumento que le permitió detectar al manatí

Ecosonda o sonar de barrido lateral, el instrumento que le permitió detectar al manatí

“Empezamos a trabajar en un río tributario del afluente Coatzacoalcos”, narra la bióloga su investigación. “Se encuentra entre los municipios de Ixhuatlán del Sureste y Minatitlán. Es el río San Antonio que está cerca de una comunidad que pertenece a Ixhuatlán, llamada el Zapotal”.

“Ahí, tuvimos registros anecdóticos”, añade. “Los mismos pescadores nos decían que había manatí. Como se sabe, en Veracruz solo se tiene registro del manatí en el sistema lagunar de Alvarado. En el río Coatzacoalcos desde principios de 1990 se consideró extinta esta especie. En la literatura no hay registros publicados de la presencia de este animal”, dice.

Precisamente por eso, la bióloga Naylú Alejandra Morales García – egresada de la Universidad Veracruzana- se dispuso a todo sobre los manatíes. Sus horarios de alimentación, de descanso, comportamientos sociales y rutas de navegación.

“No pude ver tan frecuente a los manatíes como los pescadores, quizás porque llevábamos lancha de motor. Pero los pescadores con canoa, siempre los veían comiendo, a veces jugando. Yo solamente los veía rápido, pasando. Los avistamientos eran de tres segundos, 4 segundos. Eran momentos en que salían a respirar, solo se les puede ver el dorso o cuando sacaban la aleta caudal. Es lo único que se ve. Hubo una vez que vimos 5 animales en un solo avistamiento”, describe.

La bióloga logró también fotografíar nutrias en el río, que también están en peligro

La bióloga logró también fotografíar nutrias en el río, que también están en peligro

La investigadora egresada de la UV empleó micrófonos submarinos, hidrófonos, dentro el Río para grabar los sonidos que emiten los ejemplares vivos de manatíes.

Además, entre sus herramientas empleó una ecosonda que opera mediante sensores debajo del agua, capta la presencia de los animales con ultrasonidos, con ondas sonoras.

Este hallazgo innovador para la biología le acreditó a un Congreso Internacional de Mamíferos Marinos que se realizó en Nueva Zelanda, donde viajó con el auspicio de la UV. Ahora ella está en Ixhuatlán del Sureste tratando de ampliar su trabajo para poder obtener una maestría… pero le hace faltan recursos económicos.

“En Coatzacoalcos no está extinto el manatí como lo menciona la literatura científica actual. Nosotros tenemos que seguir trabajando para proteger esta especie”, insiste.

“Hace falta apoyo económico, la investigación para monitorear al manatí es un poco costosa”, lamenta. Y es que el manatí es un mamífero acuático en peligro de extinción a nivel mundial. En México está en la categoría de peligro de extinción con la NOM 059 semarnat.

Este es el manglar en el afluente San Antonio, donde se logró tomar las fotos de los manatíes.

Este es el manglar en el afluente San Antonio, donde se logró tomar las fotos de los manatíes.

Proteger al manatí trae beneficios a todo el ecosistema ya que de su existencia se fomenta el cuidado de otras especies y sustratos como flora o fauna donde este animal habita.

La bióloga Morales García, hoy de 24 años, no se da por vencida a pesar de las carencias económicas. Presentará su trabajo en el Congreso Reunión Internacional para el Estudio de los Mamíferos Marinos a celebrarse en Querétaro.

Pretende buscar recursos económicos y patrocinios para ampliar su investigación.

Bióloga Naylú Alejandra Morales García, rompe viejos paradigmas científicos que declaraban al manatí extinto en la cuenca del Coatzacoalcos.

Bióloga Naylú Alejandra Morales García, rompe viejos paradigmas científicos que declaraban al manatí extinto en la cuenca del Coatzacoalcos.

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