investigaciones especiales

Salvan de morir a una cría de mono; es devuelta a su manada

El Biólogo Juan Manuel Koller decidió buscar a la mamá de la cría entre la selva tabasqueña para devolverle su hijito.

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, un biólogo tabasqueño atestigüó un milagro de la naturaleza acerca cómo un mamá mono saraguato pudo reconocer a su cría luego que esta permaneciera extraviada en un rancho dentro la selva del sureste mexicano

Tabasco.- Un biólogo logró reintegrar a una cría mono saraguato extravíado de su manada y que estaba a punto de morir en rancho del sureste mexicano, en Tabasco.

Hace menos de una semana, el biólogo Juan Manuel Koller encontró en un rancho de Emiliano Zapata, del estado de Tabasco sobre el sureste mexicano, un ejemplar de mono saraguato con apenas unos meses de nacido y que estaba tirado en el suelo, mordisqueado por perros de rancho.

«Llegamos a la comunidad, de repente unos niños gritan por el pequeño mono saraguato ( de nombre científico Alouatta pigra) que han encontrado tirado en el patio de una casa cercana a un acahual. El monito se veía débil, lleno de tierra y algo maltratado por unos perros que jugaban con él», narró el investigador.

Cuando fue localizado el mono, éste se encontraba en condiciones deplorables debido a que había sido mordisqueado por los perros de rancho.

Cuando fue localizado el mono, éste se encontraba en condiciones deplorables debido a que había sido mordisqueado por los perros de rancho.

De acuerdo a los testimonios de los habitantes, una manada de monos saraguatos acostumbran ir a comer a los árboles y mangales de los patios de las casas cercanas al acahual ya que la selva inundable en Emiliano Zapata cada vez más es reducida, fragmentada por la tala.

En la última visita de esta manada de monos, una cría se cayó desde los brazos de su madre y quedó extraviado. Su mamá ya no pudo recuperar su cachorro.

Sin embargo, el biólogo Juan Manuel Koller recogió la cría de mono y se dispuso buscar la manada de changos sobre la selva tabasqueña para ver si aún podían localizar a la mamá que había perdido su monito.

«Tuvimos la fortuna de llegar ahí, la fortuna de poder verlo, y de que los niños nos entregaran al mono.  Preguntamos si habían visto para dónde se había movido la tropa, nos dijeron que en el acahual cercano. Fuimos, los vimos… nos acercamos. El macho dominante se puso alerta y se comenzaron a alejar entre las ramas», explicó el Biólogo.

La mamá mono identificó a su cría desde lo alto del árbol. Y bajó venciendo sus miedo para recuperarla.

La mamá mono identificó a su cría desde lo alto del árbol. Y bajó venciendo sus miedo para recuperarla.

Manuel Koller no se dio por vencido y trató de crear un vínculo con la manada que los observaba desde las copas de los árboles.

Les enseñó la cría herida.

«Me acerco con el monito al tronco de un árbol. Y sucede lo increíble: lo que cualquier madre haría, surgiendo de entre las ramas, venciendo su miedo, una hembra se acercó. Dejé al monito, su hijo, en una rama, y la mamá saraguato le reconoció…  ella bajó, trata de agarrarlo, lo pega a su pecho.

«El monito revive al ver a su madre, se aferra a ella y suben esta vez juntos hacia la copa del árbol. Voltean a vernos. Nosotros teníamos un nudo en la garganta, al ver la escena. La tropa de monos estaba de nuevo completa», dijo Manuel Koller.

El bebé mono revivió al ver a su mamá; se aferró a su pecho y se dispusieron a retirarse nuevamente hacia los árboles.

El bebé mono revivió al ver a su mamá; se aferró a su pecho y se dispusieron a retirarse nuevamente hacia los árboles.

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