Unidad, talón de Aquiles de Morena

 

Médium

por Esmeralda Ventura

La división en la bancada de Morena del Congreso Estatal y con los partidos aliados e integrantes de la Coalición “Juntos haremos Historia” es evidente y debe ser preocupante para los miles que sufragaron por el cambio en Veracruz.

Es evidente porque debido a la pugna por el poder en la Legislatura, los verdaderos morenistas, que son mayoría, ya se quedaron fuera de la Mesa Directiva del Congreso veracruzano por las “pataletas” que se traen por el control de la bancada mayoritaria, y por ende, la de mayor recursos.

Esmeralda Ventura, columnista.

Es preocupante porque si para cuestiones internas del partido no hay unidad, tampoco lo habrá para legislar en asuntos de vital importancia como seguridad, empleo, salud pública, educación, inversiones, temas que implican a todos los veracruzanos.

Una vez perdidos importantes puestos en la Mesa Directiva, ahora la lucha es por la coordinación de la bancada que se disputan los grupos del diputado Amado Cruz Malpica, de Coatzacoalcos, y el de Juan Javier Gómez Cazarín, de los Tuxtlas.

La gente de Cruz Malpica ya la ve venir, aunque el legislador del Distrito de Coatzacoalcos fue reelegido y es candidato natural para volver a ser el coordinador, no es gente allegada al gobernador electo, Cuitláhuac García Jiménez, quien al parecer se está dejando envolver por priistas.

En entrevista a medios, como buen político, Amado Cruz desechó las versiones de que al interior de su partido exista una división; en vez de ello, destacó que con el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y con García Jiménez, se cuenta con la ruta a seguir.

Sin embargo, se sabe que Cuitláhuac García tiene en Gómez Cazarín a la persona ideal para poder controlar las decisiones al interior de la Legislatura como el siguiente líder de la bancada de Morena.

Al igual que al expriista José Manuel Pozos Castro, quien ya fue emancipado como el nuevo Presidente del Congreso.

Ambos personajes cercanos al próximo mandatario estatal, ninguno con raíces genuinas en la izquierda o en Morena.

Y es que, Juan Javier Gómez, en su modalidad de agente de ventas fue acusado de fraude en Coatzacoalcos; además de no contar con estudios acreditables ni experiencia legislativa, y ser allegado a Jorge Carvallo.

Todo apunta que el oriundo de Hueyapan de Ocampo es el brazo ejecutor de los priistas resentidos con la Yunicidad y que están cobrando las facturas al moreno.

En el caso de Pozos Castro fue priísta y trabajó para Miguel Alemán Velasco, Fidel Herrera y Javier Duarte de Ochoa.

Se dice que así fue pactado con la dirigente Nacional de Morena Yeidkol Polevnsky y la estatal que encabeza Manuel Huerta.

También se afirma que aún no hay nada definido y que la elección se llevará a cabo con el “consenso” de los 29 legisladores locales y el visto bueno de la dirigencia nacional y por supuesto, de Obrador.

Aunque Amado Cruz diga que hay amor y paz, en las redes sociales, sus seguidores dejan entrever las diferencias asegurando que diputados que llegaron al cargo desde otros partidos, se han dedicado a dividir al grupo de legisladores confundiéndolos, cuando no deben tener voz ni voto y que como tales no tienen por qué tener posiciones morenistas.

Asimismo, sugieren que la dirigencia nacional de Morena se inclina por el diputado más capaz y mejor preparado, quien cuente con el mejor perfil, en este caso, haciendo referencia a Cruz Malpica, quien fue el único legislador de este partido que tuvo la venia de AMLO para reelegirse… a nivel nacional.

Al parecer la falta de unidad se está convirtiendo en el “talón de Aquiles” de los morenos: en el estado podemos encontrar los grupos de Cuitláhuac García, de Rocío Nahle y Manuel Huerta; en Coatzacoalcos el de Tania Cruz, Víctor Carranza, Yazmín Irigoyen y Eusebia Cortés.

Todos estos personajes han tenido qué ver para que la Raíz de la Esperanza no pegué en Coatzacoalcos y Minatitlán.

La ambición por el poder y las tomas de decisiones, así como el protagonismo al interior de Morena, le estarían “dando al traste” a las buenas intenciones de gobernar, donde los únicos que están pagando las consecuencias de las malas decisiones y la improvisación son los ciudadanos.

La gran interrogante es hasta qué punto beneficia a Miguel Ángel Yunes Linares este escenario en Morena, peor aún, a Jorge Winckler, el fiscal, que cuenta las horas para ser llevado a juicio político empujado por la bancada de Morena que no termina de ponerse de acuerdo en temas domésticos.

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