investigaciones especiales

Asesinaron a recién egresada del ITESCO

Aspectos del entierro de tres de las seis personas que fueron asesinadas este 20 de mayo en un ataque armado en La Ventosa, en agencia municipal de Juchitán.

“Quería trabajar y la mataron”. Melissa era una joven indígena zapoteca que recién egresó del Instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos y regresó al Istmo a buscar empleo.

Fue asesinada junto con otras 5 personas más.

Entre las víctimas había un veracruzano, proveniente de Jesús Carranza. Fueron ejecutados el pasado lunes.

AGENCIAS

LA VENTA, Oax.-

Era imposible que Melissa y Lucía no se conocieran en este pequeño territorio zapoteca sembrado de aerogeneradores. Vivían a cuatro calles, no fueron amigas, pero tenían dos cosas en común: eran hijas de ejidatarios e ingenieras.

Ahora comparten la misma desgracia: fueron asesinadas mientras esperaban a orillas de una carretera para ser contratadas por una empresa eólica en la región.

Las dos visten de blanco, de novia. Sus féretros casi se encuentran en la calle principal de su pueblo, La Venta, mientras cohetes revientan en el cielo en su honor.

Lucía del Carmen Moya Antonio tenía 22 años y en 2018 terminó la carrera de Ingeniera Industrial en el Instituto Tecnológico del Istmo.

Como hija de un ejidatario tenía derecho a ser contratada en uno de los cinco parques eólicos que rodean a la población zapoteca. Decidió no probar suerte en parques eólicos del norte, como sí lo hizo su hermano Fernando. Prefirió esperar una oportunidad en su comunidad.

Fernando la recuerda como una hermana ejemplar y una estudiante excelente: “La última vez que hablé con ella fue por videollamada, teníamos planes de irnos de viaje en mi próxima visita a casa, pero vine a sepultarla. Ella se preparó para ser una mujer de bien, sólo iba a pedir trabajo, era inocente y nos la mataron”, comenta a punto de las lágrimas.

Melissa Gutiérrez tenía 23 años y era ingeniera Bioquímica recién egresada del Instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos.

Ella regresó a su tierra en busca de una oportunidad para crecer en lo profesional. Se preparó fuera del estado con mucho esfuerzo, como lo hacen la mayoría de los jóvenes de La Venta.

Su padrino la recuerda alegre y con un futuro prometedor. La bautizó y ahora la acompaña por las calles hacia su última morada.

Don Raúl, un anciano que pide llamarlo así, recuerda que es la tercera vez que La Venta se consterna por la muerte violenta de varios de sus hijos. La primera vez fue en 1945: hubo un enfrentamiento por tierras con la población de Santo Domingo Ingenio y murieron tres personas, el sepelio fue simultáneo.

La segunda vez, hace como 10 años, chocó un autobús y fallecieron 13 personas, siete de ellas eran de La Venta, todas mujeres jóvenes.

“Es la tercera vez que este pueblo llora así. El pueblo parece tranquilo, pero no lo está”, comenta en voz baja mientras se refresca debajo de un árbol de almendra.

“Todos los conocíamos” asegura un policía, “era gente trabajadora”, comenta otro guardia municipal.
“Iban a pedir trabajo”, coinciden todos en el pueblo.

Los habitantes se apresuran a cumplir con el respeto a todos los deudos, la veladora y la limosna.
Todos se conocen y a todos les duele la muerte de jóvenes inocentes como Melissa y Lucía.

Aspectos del entierro de tres de las seis personas que fueron asesinadas este 20 de mayo en un ataque armado en La Ventosa, en agencia municipal de Juchitán.


DAÑO COLATERAL

A Melissa y Lucía del Carmen, dos jóvenes profesionistas, las vistieron con trajes de novia por ser solteras, tal y como lo dicta la tradición zapoteca.

Los cohetes no dejan de tronar en sus casas, otra señal de soltería.

De acuerdo con las investigaciones de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) las víctimas acudieron a una junta en la carretera La Venta-Unión Hidalgo para ser contratadas en un parque eólico, cuando un grupo armado las rafagueó desde una camioneta.

En el lugar murieron seis personas y dos resultaron heridas, incluido Ventura Ordaz Santiago, líder de un sindicato de trabajadores.

Ordaz Santiago, dirigente de materialistas y empleados de la construcción, había sido amenazado de muerte a principios de año mediante un mensaje, en esa ocasión le dieron 12 horas para retirarse de la población.
Ahora, el día de los dos mil habitantes de La Venta gira alrededor de las vidas arrebatadas.

Agentes de la Policía estatal y municipal realizan recorridos en la población. Durante el ritual de despedida, guardan una distancia prudente del cementerio.

Autoridades de La Venta realizan actividades de apoyo a las familias de las víctimas y el agente municipal, Ángel Antonio Regalado, solicitó a las corporaciones de seguridad, incluyendo al Ejército, redoblar la vigilancia en el pueblo.

El temor no es gratuito en esta población del Istmo de Tehuantepec. Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, abril ha sido el mes más violento de todo 2019 en Oaxaca, con 95 homicidios dolosos.

En este año suman 346 personas asesinadas en el estado.

De acuerdo con Rubén Vasconcelos Méndez, fiscal general, por estos crímenes se han abierto al menos 300 carpetas de investigación, de las cuales el Istmo concentra entre 20% y 25% de los delitos que se indagan.

A ello se suman las muertes que no se contabilizan, porque en la región las familias suelen recoger a sus muertos antes de que las autoridades tengan conocimiento de los crímenes, lo que dificulta la labor de la fiscalía para dar con los responsables.

Aunque el fiscal reconoce que por esta razón existe un subregistro de víctimas, aseguró que es muy pequeño, pues tras algunos días las familias interponen las denuncias.

En La Venta los habitantes están consternados y no hablan más que del ataque. Todos coindicen en que las víctimas sólo iban a buscar trabajo y encontraron muerte, frente a esos gigantes eólicos sembrados como promesa de una mejor vida.

Cinco de las seis víctimas del multihomicidio cometido este lunes fueron sepultadas este martes en el panteón municipal de La Venta, agencia municipal de Juchitán.
Los cuerpos de Melissa Gutiérrez, Leydi García, Aquileo Ordaz, Verónica Morales López y Lucía Moya Antonio, fueron despedidos en la iglesia Santo Niño, mientras que Luis Ordaz fue velado en Jesús Carranza, Veracruz.
De acuerdo a las primeras investigaciones de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca, las mujeres asesinadas habían acudido al lugar ubicado en la carretera La Venta-Unión Hidalgo para ser contratadas en un parque eólico, cuando un comando armado llegó en una camioneta y los rafagueó.
En el lugar murieron seis personas y resultaron heridos dos más: Ventura Ordaz Santiago, líder del sindicato de trabajadores, y Maximino Marcos Santiago.
El primero había recibido amenazas de muerte a principios de año, donde se le daba un ultimátum de 12 horas para dejar la comunidad.

 

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