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investigaciones especiales

¿Conocemos el amor?

 

por Roberto López Barradas

Definitivamente, un pequeño artículo es insuficiente para hablar de un tema tan extenso y con tantas acepciones como es el amor.

Intentaré algunas aseveraciones derivadas de experiencias, anécdotas y comentarios de charlas con amigos y familiares. Casi todos ellos coinciden en la idea que dar y recibir amor es una necesidad básica para todas las personas. Sentirse amado es una de las principales necesidades emocionales del ser humano, según los psicólogos, necesitamos amor antes de “enamorarnos” y lo necesitaremos mientras vivamos, ya que las cosas materiales no sustituyen al amor humano.

De igual manera, la falta de amor produce en las personas, consecuencias gravísimas como: una autoestima baja, tristeza, depresión, en fin, un vacío tremendo que provoca cambios en la conducta, el temperamento, en la motivación, hasta en las decisiones más simples o comunes como que comer o que vestir. Esta ausencia o falta de amor como dice la canción de Maná, nos puede dejar en el desamparo de la vida, sin aliciente, sin cuidados.

En días pasados, se llevó la entrega de los premios Óscar, en donde Joaquín Phoenix, ganó (como esperábamos la mayoría de los que vimos la cinta) la estatuilla al mejor actor por su gran actuación al caracterizar al Joker, un personaje de los comics que nos mostró las enormes secuelas que dejan los traumas infantiles, siendo su principal anhelo el ser feliz y recibir todo el amor posible de su madre.

Todos amamos de alguna forma, aun cuando no se tenga a quien amar, éste sentimiento, ésta emoción o deseo, es algo natural en cualquier persona, es inherente, es innato en todos. En la película los tres huastecos de Pedro Infante, me gusta la manera en que se expresa de manera muy poética esta idea, cuando el personaje del cura dice: “el amor que todos llevamos dentro, necesita reflejarse en alguien, para que lo sintamos vivo”.

Nunca es tarde para el amor, mientras se tenga cuerpo y alma, estaremos en condiciones de amar, de enamorarnos, de dejar que nos triture el amor, y me encanta la forma en que lo describe German Dehesa, cuando va analizando y va dando su opinión acerca de las diferentes situaciones que se plasman en la película mexicana de los años 80’s Cilantro y perejil, después de una escena en la que se coquetean dos adultos mayores, dice:

“ Creo que el amor no tiene edades, creo que el amor hace rugir sus sirenas en cualquier momento, de otra manera ¿Pues de que estaríamos hablando? ¿Nada más Romeo y Julieta tienen derecho al amor? ¿Entonces los calvos nos vamos a quedar sin amor? ¿Ese será nuestro triste destino? Todavía tenemos cuerpo, todavía tenemos derecho al amor, siempre en cuando entendamos que una cosa es lo bonito y otra cosa es la belleza”.

Ya casi para terminar, le quiero compartir un fragmento de una canción que cantara mi abuela Nohemí Oliva, recuerdo escucharla cantar con tal sentimiento, que se convirtió en una de mis canciones favoritas, de las muchas otras que le pedí que me enseñara, se llama precisamente:

¿qué es el amor? “Cuando las horas pasan lentas, en mis momentos de agonía, despierto sueño, noche y día y me pregunto ¿qué es el amor? Amor es ir tras de una boca, besarla irremediablemente, amor es una cosa loca, que da la vida, que da la muerte”.

Por último, le comparto un versículo que habla de la preeminencia del amor descrita en la Biblia por el apóstol Pablo en la primera carta a los Corintios capítulo 13:13:

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”.

BARRADAS

ROBERTO BARRADAS, columnista.

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