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Exige castigo al IMSS; mi esposo no es un animal para que se hayan equivocado de cuerpo, dice

DULCE MARÍA

Con un calor sofocante, bajo el amparo de la sombra de un árbol, Dulce María Andrade Valdés, acompañada de su hija relata a COSTA VERACRUZ todo lo que la pandemia de Covid 19 le ha arrebatado: primero, su trabajo como barrendera y luego, su esposo.

/ Esmeralda Ventura /

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Coatzacoalcos, Ver.

Detrás del cubre bocas, la voz de Dulce emerge llena de dolor, hay silencios prolongados… su corazón se achica, las palabras se entrecortan cada vez que recuerda las horas de angustia que vivió mientras el cuerpo de Ángel estuvo desaparecido, pero también de fe, de que estuviera vivo.

“Fue un gran compañero, un gran amigo, un gran esposo, un gran padre… el mejor de los padres” …

Así recuerda Dulce María a su cónyugue, Ángel Lucas, el hombre que según el certificado médico falleció por neumonía atípica, posible Covid, y cuyo cuerpo fue entregado por personal del Seguro Social a una familia de Jáltipan.

Ahora, Dulce María Andrade Valdés exige que se castigue a los responsables conforme a Derecho y descarta que los dolientes que se llevaron el cuerpo equivocado de su esposo, sean responsables de lo sucedido como lo asentó el IMSS en el comunicado que emitió.

“No se vale jugar con la vida de las personas, somos humanos; los errores cuestan y cuestan cárcel, imagínese este error, mi esposo no era un animal, en esto están involucrados personal de trabajo social y quien entrega los cuerpos”, señaló.

Hoy, su compañero de vida ya no se encuentra más a su lado, dejándola a ella y a su hija de 12 años en completa indefensión, con gastos por la entrada de la jovencita a la secundaria, subsistiendo con la venta de antojitos en su casa, deseando poder trabajar para mantener su hogar.

Apenas había entrado a laborar en febrero como barrendera de Limpia Pública en el Ayuntamiento de Coatzacoalcos, cuando en marzo, debido a la contingencia sanitaria fue enviada a casa por ser vulnerable de contagio al padecer diabetes.

“Me pagaron la última quincena que trabajé y ya no me volvieron a llamar; en abril regresé a pedir que me reinstalaran, les dije que me sentía bien, que llevaba mi tratamiento al pie de la letra y no quisieron; me ofrecieron dinero y despensa, pero yo no quiero nada regalado, quiero trabajo”, manifestó.

Por lo que pide al alcalde de Coatzacoalcos, Víctor Manuel Carranza Rosaldo, le permita volver a sus labores de las cuales fue separada desde marzo.

Asegura que, tras la muerte de su esposo, y a pesar de haber sido trabajadora del gobierno municipal, nadie se ha acercado a ofrecerle apoyo.

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L


RECUERDOS

Dulce María, originaria de Hidalgo, tiene 18 años de vivir en Coatzacoalcos, donde conoció a Ángel, con quien vivió 9 años en unión libre, 3 casados y con el cual procreó una niña.

“Él trabajaba en un taller mecánico como empleado general, era introvertido, alegre, fue una persona muy querida por sus compañeros, por nuestras amistades, un compañero con el cual yo salía para todos lados”, relata.

¿Cómo fue la última vez que lo vio?

“Salimos de la casa, lo trajimos al seguro, yo le dije que le echara ganas, cuando me indicaron que se iba a quedar, le expresé que no me iba a mover de afuera, que ahí lo iba a estar esperando para regresarnos a la casa…”

¿Cuáles fueron sus palabras antes de que se internara?

“A ella (su hija) le dijo que… la quería mucho, que era su corazón, que le echara ganas a la escuela, que estudiara, que su cabecita la esforzara para salir a adelante, que tenía miedo de dejarnos solas.”

Dulce asegura que Ángel no padecía ninguna enfermedad de riesgo, solo empezó con un “tosecita”, luego tuvo dificultad para respirar, por lo que fue internado totalmente lúcido el lunes 26 de junio.

¿Cree que haya sido Covid?

“Yo creo que fue una enfermedad respiratoria porque nosotras no hemos sentido síntomas… ella abrazaba a su papá, estaba mucho a su lado, de hecho, dormíamos los tres juntos, porque mi hermano está en la casa y ocupa la recámara de mi hija”

Después del internamiento, ya no tuvo contacto con su esposo, las enfermeras solo le dieron dos informes: la primera era que estaba estable, no había pasado el peligro, pero su respiración ya estaba al 99 por ciento que ellos querían y tenía dieta blanda.

“Ya para el sábado 4 de julio que me dijeron que había fallecido de un paro cardiorrespiratorio.”

Así, tras la confusión del cambio de cuerpos por parte del Seguro Social, tres días después de la muerte y desaparición, lo recibió ya en cenizas con las cuales le dio cristiana sepultura y desde ayer miércoles realiza rezos en su honor.

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DUELOS

¿Cómo le hubiera gustado despedirse de su esposo, si lo hubiera podido ver…?

“Que le doy gracias al cielo, le doy gracias Dios, a él por aparecer en mi vida, yo he visto padres, pero como él, ninguno, porque desde que su hija nació empezó a leer libros de cómo ser padre, cómo cuidar un bebé, yo nunca había visto en un hombre hacer eso.”

María Andrade Valdés rememora la gran prueba de amor que Ángel le dio, cuando al estar embarazada, un camión atropelló y mató a su primera hija, la cual también tenía 12 años.

“Yo no quería saber nada de la vida, me quería matar, perdí la razón, haga de cuenta que solo había sido la fábrica de incubar un bebé y darle de comer, y él hizo de papá y mamá en esos momentos, no nos abandonó, se quedó con nosotras”, comenta.

Recuerda con mucho sentimiento cómo Ángel le pedía que le echara ganas.

“Me decía: gorda, ¡vamos a bañar a la niña!, ¡la niña está riendo!, ¡mira, ya le salieron sus primeros dientes!, ¡ya está empezando a caminar!, ¡alégrate, vive la vida con nosotros!… fue un gran hombre, un gran padre”, evoca entre sollozos.

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DERECHOS HUMANOS

Tras haberse hecho viral la noticia del cambio de cuerpos, un representante de la Comisión Nacional Derechos Humanos (CNDH) visitó a la señora Dulce María Andrade Valdés y recibió la queja por el extravío e incineración del cuerpo de su esposo Ángel Lucas Ruedas para fincar responsabilidades.

¿Qué es lo que usted pide?

“Que quede claro que no estoy acusando a ningún doctor o enfermera, al contrario, agradezco que hayan hecho todo lo posible por salvarlo, lo que yo pido es que los responsables de esto den la cara y que reciban el castigo que conforme a derecho merezcan”

Andrade Valdés no pide indemnización ni que la afilien al Seguro Social puesto que esa prestación la tiene gracias a su esposo.

“No estoy lucrando con todo esto, si bien es cierto que tal vez tenemos derecho a una indemnización por todo el calvario que vivimos, yo tenía miedo que no me entregaran el cuerpo, fue una desesperación, una agonía que no se lo deseo a nadie.”

Tampoco quiere disculpa pública, ya que para ella eso no arregla la situación.

“No debe haber errores en un hospital, porque se supone que están preparados, porque tienen una ética profesional y esta confusión pasa por la trabajadora social y otro que tiene que entregar el cuerpo quien debe cerciorarse que sea el correcto, aquí los dolientes no somos los responsables”, puntualiza.


SIN TRABAJO NI DINERO

¿Qué sigue en la vida para ustedes?

“Yo no tengo trabajo, desde que empezó esta maldita enfermedad, el Ayuntamiento me dejó sin trabajo”

Dulce ha sido barrendera en el Ayuntamiento de Coatzacoalcos: primero, en el gobierno de Marcos Theurel Cotero; luego, seis meses con Joaquín Caballero Rosiñol, donde la recortaron por venir de la administración theurelista.

“Con Víctor Carranza entré en febrero, pero nos recortaron en marzo porque comenzó la pandemia y yo soy una persona con diabetes, solo me pagaron la quincena normal de ese mes que trabajé y ya”, señaló.

Ahora que se encuentra sola, le preocupa la educación de su hija, la cual padece de lento aprendizaje y el pago de colegiatura en la secundaria federal 2.

“Hace unos meses también le pedí a la regidora Eusebia Cortés que me apoyara con los cuadernillos para la educación porque no tenemos computadora ni internet, quedo en que me iba a dar unos, pero nunca lo hizo.”

Afortunadamente, el taller mecánico donde trabajaba Ángel le dará un finiquito a María, que le ayudará a solventar algunos gastos.

Si alguna persona desea ayudar económicamente, con algún trabajo o en especie a la señora Dulce María Andrade, puede comunicarse directamente con ella a través del número celular 921 128 2588 o acudir a su casa ubicada en la calle Figura de Piedra 515 colonia Paraíso Las Dunas.

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DULCE MARÍA

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