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Aun enfermos, siguen migrantes hacia EU

En su travesía, pasan por Coatzacoalcos, donde la Casa del Migrante y la clínica móvil de Médicos sin Fronteras, les brindan alimentos y atención médica.

COATZACOALCOS, Ver., (EL UNIVERSAL).-  El camino a Coatzacoalcos. Un sábado en la madrugada, una veintena de jóvenes que durmió afuera del albergue Casa del Caminante en Palenque, Chiapas, inició su caminata por las vías del ferrocarril con destino a Chontalpa, Tabasco, donde abordarían el tren para llegar hasta Coatzacoalcos.

Su objetivo era caminar por la ruta ferroviaria para burlar la vigilancia que mantiene el Instituto Nacional de Migración y la Guardia Nacional en la carretera que comunica a Palenque con Villahermosa y a Villahermosa con Coatzacoalcos.

Hombres y mujeres con sus hijos enfermos, con hambre, cansados y sin dinero, llegaban por decenas a esta ciudad veracruzana, donde el crimen organizado y el Covid-19 provocó el cierre de hoteles, restaurantes, bares y centros comerciales, así como casas abandonadas.

De madrugada, unos 300 migrantes llegaron a bordo del ferrocarril y descansaron en las inmediaciones de las vías mientras esperaban al próximo tren para seguir su viaje al norte.

A las 10:00 horas, los extranjeros hacían fila para recibir alimento en la casa del migrante de Coatzacoalcos, donde no se brinda alojamiento a hombres, sólo a mujeres con niños.

Abajo del puente, sobre la tierra y la línea férrea de este lugar, los hombres duermen.

MÉDICOS SIN FRONTERAS

Una clínica móvil de Médicos sin Fronteras llegó al lugar para brindar ayuda sicológica, curación y atención médica, también reparten paquetes con agua, suero oral, cubrebocas, calcetines y condones.

«Somos Médicos Sin Fronteras y los invitamos a que se acerquen si requieren de alguna de nuestras atenciones que son gratuitas. Somos una organización de médicos humanitaria que estamos en varios estados y no pertenecemos al gobierno ni tenemos nada que ver con migración», explicaban.

Una hondureña pidió atención para su bebé, que tenía muy bajo peso. Contó que caminó con el pequeño y otro hijo adolescente desde Chiapas, pero que ya no tenían más recursos para llegar hasta Tijuana.

Dijo que se vio obligada a migrar porque en su país ya no quisieron atender a su hijo, y que su fin era llegar a Tijuana para reunirse con otro de sus vástagos.

Pese a la recomendación de Médicos Sin Fronteras, la mujer se negó a internar a su hijo en el hospital en Coatzacoalcos, por temor a ser deportada. Los doctores le advirtieron que la salud del bebé corría grave riesgo si seguía sin atención.

Tras descansar y recibir ayuda, los migrantes se internaban en zonas apartadas de Coatzacoalcos para abordar el ferrocarril, evitando los operativos del Instituto Nacional de Migración y la Guardia Nacional. Su esperanza está puesta en la frontera con Estados Unidos.

EL DATO

De enero a marzo del presente año, el albergue Casa del Caminante en Palenque, Chiapas, atendió a 6 mil 724 extranjeros, de los cuales 6 mil 369 fueron de Honduras y el resto de Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Cuba y Colombia.

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