investigaciones especiales

Lo atracaron y nunca llegó la Policía

NUNCA RESPONDIERON AL 911

Sobrevive a un ataque de delincuentes y no respondió el 911, no llegó ni la Policía Municipal, la Estatal o la Guardia Nacional. Tuvo que intervenir Protección Civil Municipal

/ JORGE CÁCERES /

COATZACOALCOS, VERACRUZ.-

SOLAMENTE RESPONDIÓ PROTECCIÓN CIVIL MUNICIPAL.

Salió entre la oscuridad, entre las calles de Allende y Zamora en plena zona centro de Coatzacoalcos. Era un sujeto robusto, camisa blanca, estaba manoteando, con los brazos arriba, suplicando a los automovilistas que se detuvieran, marcándoles el alto. Su mirada era de terror, de pánico.

Decidí entonces disminuir el acelerador pero me aferré al volante. No me detuve aunque iba a paso de rueda. De reojo, volví a mirar a aquel sujeto que suplicaba ayuda. Más de cerca, reparé que tenía el rostro todo ensangrentado. Reparé de inmediato. Me di vuelta en “U”, regresé: aquella persona estaba herida y necesitaba ayuda.

Vario automovilistas pasaban de largo, un vehículo que iba enfrente mío puso sus intermitentes pero al ver que yo ya iba de regreso a prestarle ayuda, decidió entonces seguir su camino.

-“Somos tres, si se trata de un asalto pues ahí nos defendemos. Somos mayoría”, me dijo Bernabé, un amigo que iba de copiloto. En el asiento de atrás iba otro amigo. Sí. Eramos más y podríamos defendernos si se trataba de una simulación.

Pero no. Cuando me bajé del carro, supe de qué se trataba. “¡Me asaltaron, me asaltaron! ¡Necesito ayuda!”, gritaba la víctima, un hombre de 50 años aproximadamente. Era alto, robusto.

”Tranquilo, todo estará bien”, le dije. Ví que tenía cerrado el ojo izquierdo, por fuertes golpes que le asestaron. Los párpados reventados. El cráneo estaba roto. La sangre le brotó por toda la cara, con moretones pero ya estaba coagulando. No había más derrames. Supe que llevaba herido ya bastante tiempo, ahí, solo, entre a oscuridad, sin que nadie le ayudara.

De inmediato marqué al 911 desde mi celular. “Siéntate hermano, siéntate. Ya le estamos marcando a la Policía”, le dije, para tranquilizarlo. Se sentó en la banqueta. Lucía más calmado ahora. El 911, me respondió una máquina. “está usted llamando al 911, sistema de emergencia, en un minuto será atendido”, decía la máquina. Y la víctima enfrente de mí, ensangrentado.

“Me asaltaron dentro de un taxi, eran dos”, me dijo la víctima. “Me subí al taxi en Díaz Mirón y 16 de septiembre y ahí me agarraron. Quise defenderme y me golpearon ”, relató. La víctima explicó que le sometieron del cuello, él empezó a patear y tratar de herir al cómplice que iba en el volante pero el delincuente que lo había sometido por detrás le daba de golpes. Amenazaron con dispararle.

Me explicaba todo esto y sentí cómo la sangre hervía por el coraje. “está usted llamando al 911, sistema de emergencia, en un minuto será atendido”, decía la máquina. Colgué. Volví a marcar al 911. “Está usted llamando al 911, sistema de emergencia, en un minuto será atendido”.

Carajo.

Ya habían pasado más de 15 minutos y no habíamos hecho contacto con ninguna fuerza de seguridad o de auxilio. Prácticamente. No existíamos Nadie sabía de nosotros. Estábamos ahí los tres, solos en la noche, con una víctima por delito pero nadie sabía. Aquello era como si nunca hubiera pasado entonces. No existíamos.

No pasaba ninguna patrulla, los automovilistas solo se iban de largo. Un amigo vio que nadie me contestaba al teléfono entonces decidió usar un botón de pánico en una aplicación de celular, para mujeres en peligro.

“Que según en 8 minutos estará una patrulla, es lo que me dijeron”, dijo, “pero ya le apreté el botón y no funciona”.

El sujeto golpeado, cuya identidad no revelaré para no ponerlo en riesgo, lucía más tranquilo pero ahora los desesperados éramos nosotros. No sabíamos ya cómo ayudarle. Pensé en subirlo a mi carro para llevarlo al Hospital pero pensé que podría estropear todo. Decidí mejor marcar a la Policía. “Está usted llamando al 911, sistema de emergencia, en un minuto será atendido”. Maldita máquina.

Ya pasaba la media hora y decidí entonces marcar a ciertos amigos. La Policía Municipal nunca llegó. Tampoco llegó la Policía Estatal. Ni la Guardia Nacional. Marqué al director municipal de Protección Civil, David Esponda, quien amablemente me tomó la llamada. Notó mi voz desesperada así que dijo: “no perdamos más tiempo, Jorge, mándame la ubicación por celular”. Le mandé los datos por whatsapp.

En menos de 5 minutos, ya estaba la ambulancia de Protección Civil Municipal en el lugar. Se bajaron los socorristas, atendieron a la víctima, le revisaron sus heridas y lo llevaron al Hospital de Zona de IMSS ya que era derechohabiente. Mi corazón nuevamente ya estaba en su lugar. La paz volvió al saber que era atendido.

No lo atendieron paramédicos de la Cruz Roja, ni la Policía Municipal ni la Secretaría Estatal de Seguridad Púbico, fueron civiles de Protección Civil que laboran con amor a su uniforme. La máquina repetía. “Está usted llamando al 911, sistema de emergencia, en un minuto será atendido”. Colgué. El sistema de emergencia 911 era una farsa. ¿Porqué nunca contestaron? ¿Se les habrá caído el sistema? ¿Porqué nunca pasó una patrulla en el cuadrante? Esa noche de sábado, una víctima más de esta banda de delincuentes que asaltan dentro de un taxi.

Apenas hace dos noches. Otra persona había sido hallada malherida en la colonia Benito Juárez de esta ciudad de Coatzacoalcos luego de haber sufrido un atraco por asaltantes que iban a bordo de una unidad de taxi. Es muy probable que sea la misma banda. La víctima iba como pasajero, se subió al taxi sin pensar que se trataba de atracadores-lo mismo que acababa de ocurrir esta noche.

Me retiré entonces del lugar con mis amigos, íbamos hacia una fiesta. Pero en mi mente ya solo ocupaba un pensamiento. ¿Y si hubiera sido yo? Al igual que en las estadísticas del INEGI, sentí que Coatzacoalcos no es tan seguro.

LO ATENDIERON PERSONAL DE PROTECCIÓN CIVIL.

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