investigaciones especiales

Muerte de menores en Amatlán, responsabilidad de FGE, SSP y jueces

AGENCIAS

COATZACOALCOS, VER.-

El Wester, generador de violencia en Omealca y Amatlán, fue dejado en libertad hace un año por una juez, con el beneplácito de Fiscalía General del estado

En septiembre pasado, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez se quejó amargamente durante una Mesa para la Construcción de la Paz sobre los muchos expedientes de malandros y generadores de violencia que tan pronto como los capturaba el gobierno de Veracruz, regresaban a la calle muy fácilmente al caer en los acolchonados brazos de los jueces locales.

El informe que llegó a las manos del Ejecutivo describía que pese a los múltiples esfuerzos para sacar a los malosos de las calles, con la finalidad de disminuir los niveles de violencia, eran muchos los que lograban su libertad inexplicablemente después de que algún juez los beneficiaba con algún criterio del nuevo sistema de justicia.

“Exhortamos, con el debido respeto, al Poder Judicial para que revise escrupulosamente procedimientos de su competencia que resultan en demérito de la justicia tan demandada por las víctimas y el pueblo en general”, dijo el Ejecutivo al quedar pasmado por tantos capos y capitos de la droga, sicarios y traficantes, que recuperaban la libertad sin mayores ajetreos.

Entre los generadores de violencia beneficiados por esa holgura del Poder Judicial del Estado de Veracruz, estaba, precisamente, Gregorio Arenas Rosas, “El Wester” o “El Chango”, sujeto que ha cobrado relevancia en los últimos días tras los operativos de la Fuerza Civil en la zona centro del estado, y que ha enfrentado a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) con la población tras el asesinato de dos adolescentes, Eduardo Jiménez Aguilar, de 15 años; y Jonathan Herrera Aguilar, de 13. El gobierno dio a entender que los chicos cayeron en fuego cruzado, pero la población de Amatlán, de Las Patronas, ha salido a las calles a rechazarlo.

El día de los hechos, según los comunicados oficiales, un grupo de la Fuerza Civil, daba seguimiento a una célula de maleantes que eran encabezados por El Wester, y que dejaron la zona de Omealca y Tezonapa para escaparse rumbo a otros municipios. LA información de contexto que se tienen indica que fue por ello que la FC irrumpió en Amatlán de los Reyes en busca de esos objetivos.

Pero antes de la tragedia de los dos adolescentes, la Fuerza Civil y el gobierno de Veracruz, retomaron el expediente de El Wester a raíz del secuestro y asesinato de Eduardo Martínez López, un elemento de la Fuerza Civil que fue privado de la libertad, torturado salvajemente y asesinado en la zona de influencia de El Wester, el pasado 30 de junio.

El oficial resultó secuestrado por un grupo de hombres armados cerca de las 18:00 horas frente al parque de Laguna Chica, Tezonapa, cuando se trasladaba en una moto.

Momentos después sus restos aparecieron masacrados en una carretera, en un charco de su sangre. Información de inteligencia de las autoridades llevó a la captura de dos agentes de Tránsito de Tezonapa y de un civil, presuntamente involucrados en el homicidio del policía de la CF, y los ojos del gobierno apuntaron de nuevo a los rumbos de El Wester.

De inmediato comenzaron los operativos para dar con su paradero y el de sus secuaces que no dudaron en salirse de su zona de confort, en Omealca, Tezonapa y Cosolapa (Oaxa) rumbo a Amatlán y Córdoba. En su escape, dejaron una estela de violencia y diversas manifestaciones patrocinadas por sus familiares y otros delincuentes de menor nivel que sirven como base social para entorpecer el trabajo de las autoridades, mediante protestas disfrazadas de causas legitimas.

Y antes del homicidio del oficial de la Fuerza Civil, son numerosos los hechos de violencia, ejecuciones y denuncias por cobro de piso y extorsiones en la región dominada por El Wester, en un corredor industrial y productor de caña de azúcar que abarca los límites de Veracruz con Oaxaca, donde los cárteles de la droga encontraron tierra fértil para enquistarse.

Según su hoja de vida, El Wester nació el 25 de mayo de 1977, y es originario del poblado de Cruz Tetela, Omealca, cuenta actualmente con 44 años. Hasta antes de irse a los Estados Unidos, era campesino y obrero.

A la mitad de su vida, ya estaba en el vecino país del norte, en donde dejó historia delictiva, numerosas infracciones de tránsito, por manejar con documentos alterados. En ese país también fue investigado, y con una orden de captura, por el homicidio de Albertano Guerrero Trejo, de 29 años, ocurrido el 20 de julio de 2012, en la ciudad de McMinnville, Tenessi. Por ese delito, las autoridades de EU lo pusieron en una lista de los más buscados, ya que habría asesinado a Guerrero Trejo con todas las agravantes de la ley, usando un arma de fuego.

Cargando ese récord, regresó México, y en su natal Veracruz, se enroló en una peligrosa célula delictiva que opera en los límites de Oaxaca y que se ha caracterizado por asesinar policías, pues el nombre de El Wester también salió a relucir tras el homicidio de cuatro policías municipales, en Motzorongo, Tezonapa, a mediados del 2018. Las investigaciones realizadas por las autoridades lo ubican en esa escena del delito, aunque se desconoce si cuenta con orden de captura por ese crimen.

Además, en su ficha sobre sus andanzas, igual se le vincula a diversos homicidios y ajustes de cuentas al estilo de la delincuencia organizada en los municipios de Tezonapa y Omealca.

Dentro de la estructura criminal bajo la cual opera, se encontraba bajo las órdenes de Juan Miguel Cervantes Álvarez, El Momo, Momito o Nito, jefe regional de la delincuencia desde Omealca hasta Córdoba, y que fuera asesinado de varios disparos en una cachimba en julio del 2020, en la autopista Córdoba-Orizaba.

El 29 de mayo del 2020 El Wester fue capturado en Cruz Tetela por elementos de la Fuerza Civil y de la SSP que realizaban recorridos de prevención en la zona, y que lo detectaron en un camino vecinal cuando intentaba darse a la fuga. En un comunicado oficial, la SSP dijo que el Wester efectuó disparos contra las patrullas para lograr escaparse.

Por el fuero común, El Wester quedó consignado por delitos contra la salud y ultrajes a la autoridad, y fue ingresado al penal de La Toma, el 31 de mayo de 2020, su detención fue legalizada por la juez de control de Córdoba, Liliana Hernández García, bajo el proceso penal 88/2020; se desconoce al momento si le fincaron alguna responsabilidad por la vía federal por la portación de un arma larga al momento de la captura en Cruz Tetela, sin embargo, se tiene información de que en esas fechas también consiguió un amparo.

Y para liberarse de las acusaciones del fuero común, fue la misma juez Liliana Hernández García la que ordenó liberar a El Wester el pasado 31 de agosto del 2020, es decir, pese a que el gobierno del estado festinó su captura como un logro para conseguir la paz en la frontera de Veracruz con Oaxaca, el supuesto generador de violencia no pasó ni 60 días tras las rejas, sin dar oportunidad a investigarlo por los demás delitos en los que se le venía mencionando.

Ese 31 de agosto, Liliana Hernández García ordenó al director de la Toma dejar libre a El Wester por que había acordado una “suspensión condicional del proceso” penal que se le instruía, el 88/2020, por un periodo de seis meses, dejando sin efecto la vinculación a proceso y la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa, que le habían impuesto por la detención en Cruz de Tetela.

Pero, como lo marca la ley, para beneficiar a El Wester con esa “suspensión condicional del proceso” la juez tuvo que haber contado con el aval de la Fiscalía, en este caso, de Jaime Cisneros Gómez, Fiscal Regional en Córdoba, quien no manifestó ningún desacuerdo para que dejaran libre al generador de violencia que ahora está en la polémica por los hechos de violencia en Omealca y Amatlán de los Reyes.

El nombre de la juez Liliana Hernández García también resonó en la Mesa de la Construcción por la Paz el pasado 29 de septiembre, cuando el Cuitláhuac García Jiménez reprochó públicamente no hubiera dejado en la cárcel a una generadora de violencia identificada como La China.

A finales del 2020 también tomó relevancia la captura de Guadalupe N, La Carnicera del Cártel de Jalisco Nueva Generación en la zona centro del estado, pues a la par que circularon videos donde se le miraba ataviaba con una playera de Las Chivas Rayas del Guadalajara, se supo que ella también había sido detenida en numerosas ocasiones por el gobierno de Veracruz, y era dejada libre por la juez Hernández García.

Incluso, en alguna ocasión, la SSP la detuvo en flagrancia por privación de la libertad de dos personas, armas de fuego, y en el historial se lee que Liliana Hernández García la liberó por la falta de una orden de cateo para un inmueble donde la policía liberó a una víctima de secuestro que mantenía cautiva La Carnicera.

A Jaime Cisneros Gómez, regional de Córdoba involucrado en la liberación de El Wester, se le recuerda porque era un burócrata de medio pelo que gravitaba sin pena ni gloria en la Fiscalía General del estado, hasta que el ex fiscal Jorge Winckler, actualmente prófugo de la justicia, le dio la oportunidad e impulsó su carrera dentro de la institución. Tras la caída de Winckler, Cisneros Gómez fue el primero en rendir pleitesía a la nueva administración de Verónica Hernández Giadans y desconocer a Winkcler Ortiz.

Sin duda, el homicidio de los dos chicos en La Patrona pone en tela de juicio la actuación de las fuerzas policiales, pero además, vuelve a poner sobre la mesa de discusión la actuación de los togados, y ahora en este caso, la actuación de funcionarios de la Fiscalía General del Estado, al momento de otorgar beneficios y criterios de oportunidad a diestra y siniestra.

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