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Abandona INAH vestigios arqueológicos en la selva de Tatahuicapan

PIEDRA LABRADA EN TATAHUICAPAN

A dos horas y media de Coatzacoalcos, al sur de Veracruz, en la cordillera costera de Tatahuicapan, se encuentran sitios arqueológicos sin liberar que guardan una gran historia de nuestra cultura prehispánica.

/ Esmeralda Ventura /

TATAHUICAPAN, VER.-

PIEDRA LABRADA.

Con el paso de los años, algunas piezas arqueológicas han sido desenterradas y otras han emergido dando cuenta del paso de olmecas, teotihuacanos y quizá mayas por esta zona ubicada a las faldas del cerro de Santa Martha, frente al imponente Golfo de México.

Uno de los vestigios más importantes hallados en esta zona es el monumento arqueológico Piedra Labrada, el cual fue extraído de la comunidad que lleva su mismo nombre por el Museo de Antropología e Historia de Xalapa en 1960 y actualmente se exhibe en París.

A cambio, desde hace 10 años la Universidad Veracruzana donó una réplica de cemento colocada en el parque de la comunidad de Piedra Labrada y esta semana, El Timbre A.C. colocó una ficha informativa, con la esperanza que pronto devuelvan la original de donde fue extraída.

El investigador y antropólogo histórico Alberto Córdoba Ortiz, explicó que el objetivo de la placa informativa es revalorizar y difundir el patrimonio biocultural ya que es importante que las comunidades conozcan su pasado, su legado arqueológico, social y cultural.

“En el poblado hay una réplica de cemento colado que donó el Museo de Antropología e Historia a raíz de una petición de la comunidad para que se devolviera su pieza, para eso se buscó hacer un museo, sin embargo, un museo no es la forma en que los pueblos conservan su cultura y este museo quedó abandonado”, señaló durante la colocación de la placa.

Alberto Córdoba comentó que la ficha recién colocada explica cuál es la historia antigua y presente del monumento denominado Piedra Labrada y qué significado tiene.

“La cultura es parte de la vida social y debe seguir en la vida social, no encerrada en los museos, así que nosotros esperamos que cuando se deslave este monumento de cemento colado, regrese desde París o desde donde esté la Piedra Labrada a donde debió estar y nunca se debió haber ido”, señaló.

Córdoba Ortiz dijo que la ficha informativa fue hecha por El Timbre A.C. con apoyo de la fundación Rim of Heaven. La traducción al popoluca (nuntajiiyi’) fue hecha por Emmanuel Rodríguez Ramírez de la página Nuntajɨɨyi, maestro que tiene la valiosa misión de revalorizar el idioma nuntajiiyi’.

SITIO ARQUEOLÓGICO

A un kilómetro aproximadamente de Piedra Labrada, comunidad popoluca de 464 habitantes ubicada a 17 kilómetros de Tatahuicapan, se localiza el sitio número uno que estuvo habitado del 1,200 antes de Cristo hasta el 1,100 de nuestra era por diferentes grupos olmecas, teotihuacanos y también con influencia maya.

Al caminar por la sierra, nadie se imaginaría que debajo de las lomas, de los montículos de arena y el pasto, hay sitios arqueológicos que no han sido liberados para su estudio, restauración y apertura de senderos.

En ese lugar donde la base de la estela Piedra Labrada y otros vestigios dan cuenta de la existencia de esas culturas en tierras veracruzanas, Alberto Córdoba platica a Costa Veracruz la historia de los asentamientos prehispánicos.

“Es una zona donde confluyeron todos estos grupos con terrazas modificadas, lomeríos de volcán, con algunos monumentos pétreos todavía; hay otros sitios en la zona, hacia la costa que eran sitios portuarios y en la comunidad tienen todavía unos juegos de pelota con sus marcadores muy evidentes”, explicó.

El también coordinador de proyectos de la reserva El Timbre A.C., comentó que estos sitios fueron importantes puertos de intercambio cultural, tanto que en la perla del golfo encontraron una tablilla muy particular de rasgos mayas.

VESTIGIOS

El antropólogo dijo que en este sitio número uno se halló la Piedra Labrada, que es evidencia del discurso gráfico calendárico teotihuacano, procedente del Periodo Preclásico.

El monolito fue registrado por el explorador Franz Blom en 1925, y en 1960 el director del Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana (UV), el arqueólogo Alfonso Medellín, organizó el traslado de la pieza al recién inaugurado Museo Veracruzano de Antropología, ahora está en Francia, por lo que exigen su devolución.

“En la época Olmeca era una estela sin figuras y ya luego en el periodo teotihuacano tiene arriba la inscripción de un glifo que es la atadura de caña, simbolizando el ciclo de 52 años, luego tiene también un glifo Teotihuacano que es conocido como ojo de reptil, el numeral 7 y otros tres círculos con algo que han llamado esteras o como unas rayitas que simbolizan los ríos”, relata.

Ahí, en medio del terreno, sobre el pasto, aún se encuentra la base del monolito, hecho de piedra basáltica con un peso de más de media tonelada, una estructura un poco cuadrada y con bordes redondeados.

También se pueden apreciar piedras monumentales que sirvieron como estelas o que sirvieron también para realizar ofrenda o hacer escrituras.

“Todas las piedras aquí son de origen del volcán, pero hay diferentes características de mayor o menor porosidad. La piedra para ellos era el plástico de antes”, manifestó.

MONTICULOS OLMECAS.

SIN LIBERAR

Lamentablemente, expresó el investigador, no hay ningún proyecto para liberar los sitios, lo cual serviría para convertir esta zona en arqueológica y hacer museos comunitarios.

En el 2015, el antropólogo tuvo un proyecto para emprender junto con las autoridades comunales un corredor ecoturístico y arqueológico en esta comunidad, pero no se concretó.

Mientras tanto, con los deslaves de tierra, sale a flote material arqueológico como vasijas, herramientas de piedra, cerámica, esperando ser rescatados y mostrados a todo el mundo.

«En toda esta zona de la sierra de Santa Marta tenemos vestigios arqueológicos que consisten en petrograbados; muchos son objetos de trabajo, maceradores, hachas, plomos. Esto significa que aquí había talleres de plumería, de pieles, hay objetos rituales; también se encontró un hacha de jade, monumentos que hacen alusión a figuras zoomorfas, a animales mágicos», añadió.

Alberto Córdoba reconoció que la región de Piedra Labrada en el sur de Veracruz es rica por su potencial tanto en recursos naturales como en piezas prehispánicas, sin embargo, no está explotada por las autoridades.

“Piedra Labrada es un sitio de vestigios arqueológicos que no está habilitado para ser visitado. Primero tiene que ser investigado, tiene que haber un proyecto, para ser decretado zona arqueológica”, finalizó.

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