investigaciones especiales

Conservan la Selva con proyectos productivos en Tatahuicapan

Te presentamos la Reserva Ecológica de El Timbre

/ ESMERALDA VENTURA /

PIEDRA LABRADA, TATAHUICAPAN, VER.-

Escribir sobre la asociación civil El Timbre, no solo es resaltar el trabajo de conservación del patrimonio biocultural de la Sierra de Santa Martha que desde hace más de 15 años han llevado a cabo a través de proyectos de tradición oral, herpetofauna, medicina tradicional, son jarocho y siembra de vainilla.

Sino también es relatar la aventura que implicó viajar casi tres horas de Coatzacoalcos a Piedra Labrada y caminar alrededor de dos kilómetros sobre las faldas del imponente cerro de Santa Martha para conocer la reserva natural llamada también El Timbre y vivir una experiencia de total contacto con la naturaleza.

EL RECORRIDO

Casi al mediodía del domingo, justo cuando el sol iba empezar a calentar, iniciamos el senderismo de la mano de Alberto Córdova, coordinador de Proyectos de la Reserva Ecológica El Timbre, quien, siendo un gran guía y conocedor de la zona, platicó de la problemática y el rescate de este lugar ante el erróneo uso de suelo y el cambio climático.

Atravesamos arroyos de agua cristalina refrescante, donde casi resbalamos entre las rocas y prácticamente nos mojamos los pies; subimos por senderos erosionados donde brota material arqueológico hecho de barro por nuestros antepasados prehispánicos.

Llegamos al sitio número uno donde se halló la Piedra Labrada y aun se encuentra su base como recordatorio de que debajo de las lomas, de los montículos de arena y el pasto, hay sitios arqueológicos que no han sido liberados para que todo mundo conozca su historia y legado.

Al fondo, el mar, el Golfo de México, lleno de arrecifes también amenazados por el cambio de cauce de los arroyos que los mismos pobladores han modificado en su afán de salvar sus siembras cuando llueve.

En el camino pasamos por plantíos de maíz y potreros, áreas que han provocado parte de la deforestación de la sierra para poder adaptarla a este tipo de economía que les permite a los productores acceder a apoyos del gobierno.

Con el sol un poco más encima de nosotros, subimos una pendiente de hasta 50 grados, que casi nos deja sin aliento y sin haber comido, cortamos bolitas tipo moras ¡que nos supieron a gloria! Verdad o mentira, nos dieron energías para llegar a la cima.

LA RESERVA

Ya en la reserva natural El Timbre, conocimos su casa y a una abeja que vive ahí; unos colibríes flotaron frente a nosotros, como para darnos la bienvenida, recorrimos este pedazo intacto de selva con su vegetación original y abrazamos a manera de agradecimiento al árbol del cual escogieron el nombre para este lugar.

“Este espacio que tenemos aquí que es una parcela que adquirimos de una hectárea 200 metros, y la obtuvimos porque está cubierta de su vegetación original de la selva alta perennifolia de la región y tiene un árbol muy grande cuyo nombre popular es el timbre y se llama así porque cuando abre su semilla y truena se escucha como un timbre,”, explicó en entrevista Alberto Córdova.

El músico y etnoherpetólogo explicó que, en esta hectárea, aparte del timbre se encuentran árboles como el palo baril, el chicozapote que son maderas importantes de la selva; hay monos araña, aulladores, armadillos, tucanes, colibríes, bejuquillos, boas, nauyaca, spilote o tigre, tlacuaches, escarabajos, mariposas, caracoles, lagartijas, ranas, sapos y flores diversas.

“Tenemos toda esta riqueza que están viendo ustedes, pero al mismo tiempo tenemos toda su destrucción, entonces ahorita es un momento que suena un timbre de alarma que nos dice que lo podemos recuperar y rescatar”, explicó.

El también antropólogo indicó que tal vez dentro de 10 o 20 años, este patrimonio biocultural se pierda tanto por las dinámicas sociales en la cultura por la migración, así como por las dinámicas sociales de la naturaleza, como los campos de cultivo que convierten a los terrenos.

PROYECTOS

Alberto Córdova remarcó que la comunidad de Piedra Labrada es una zona de mucha importancia cultural y natural ya que ha sido un sitio habitado desde tiempos muy antiguos por diferentes grupos prehispánicos como los olmecas y teotihuacanos, hasta mayas.
“Es una zona mega diversa, porque en este macizo montañoso junto al mar, dado su gradiente altitudinal tiene más de 8 ecosistemas: bosque de encino, bosque mesófilo, selva alta, manglares, arrecifes, y nosotros como El Timbre A.C, tratamos de preservar”, agregó.

De esta manera, el promotor cultural ha desarrollado proyectos y promovido otras alternativas más acordes al lugar, con el objetivo de generar alternativas lo suficientemente redituables para que la gente tenga una calidad de vida.

Entre los proyectos se encuentra el Tío Tlacuache, la introducción a la siembra de la vainilla, la elaboración de mermeladas, el estudio de las serpientes, entre otros.

“Ahora lo que estamos trabajando en concreto como El Timbre es en un libro de herbolaria con un maestro que justo falleció en diciembre, un señor de Úrsulo Galván que tenía el saber de las plantas, un científico natural y este manual va a incluir su historia de vida y sus recetas”, expuso.

Asimismo, detalló sobre el proyecto de la vainilla: “La hemos sembrado un poco a manera experimental, como una alternativa de mucho rendimiento económico para los productores y como conservación ya que no es necesario destruir la selva para sembrar maíz, por lo que considero que debería ser una alternativa regional.”

Y añadió: “Antes promovíamos e impulsábamos a la gente para que desarrollara otros proyectos, pero vimos que a veces lo tienen que ver por lo que este es un programa piloto para que si nos va bien, otros van a querer desarrollarlo sin necesidad de que uno ande impulsando los programas.”

SATISFACCIÓN

Por último, bajamos, y sí, fue más rápido, pero en el regreso, trajimos muchos recuerdos, plantas para sembrar, pedazos de vasijas, comimos el algodoncillo de la vaina, una guayaba, cortamos una rama de pimienta negra que despende un olor extravagante y volvimos a cruzar los arroyos, pero esta vez, tomamos el agua porque moríamos de sed.

Llegamos cansados, pero contentos al conocer esta zona tan bella, rica e importante en cultura, que nos abastece del oxígeno que respiramos en la zona sur de Veracruz y del agua, de ahí su importancia para que no se siga deforestando y que se preserve.

Al final comimos un taco de pampi, un tallo de palmera que, a las brasas, calientito y con mucha hambre es un manjar de dioses.

P.D. al gobierno estatal, favor de terminar el trabajo de asfaltado de Huazuntlán a Tatahuicapan que dificulta trasladarse mejor a estas hermosas comunidades llenas de cultura y tradición.

ALBERTO CORDOVA. ANTROPOLOGO.

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