investigaciones especiales

Detenidas en rancho de Suchilapan denuncian atropellos cometidos por comandante José Wong Reyes, coludido con mafioso del EDOMEX

  • Elementos de la PM de Coatzacoalcos al mando de Wong Reyes torturaron a las dos mujeres, incluso golpearon a niños de diez años, en la desfachatez de la corrupción, los policías saquearon el rancho y cargaron con más de 100 pares de zapatos de El Gallo.

Jesús Carranza

Desde la clandestinidad, Madaí Hernández Agustín, y Laura Pedraza Gómez denuncian que fueron víctima de violaciones a sus derechos humanos por parte de personal de la Policía Ministerial del Sur de Veracruz, comandados por José Wong Reyes, delegado de la PM en Coatzacoalcos, la madrugada del 27 de junio pasado, cuando fueron violentadas en el rancho El Tapatío, en el poblado de Suchilapan.


Ellas, y dos capitanes en retiro del Ejército Mexicano, que cuidaban el rancho en comento, fueron sacadas por la fuerza de la propiedad, les sembraron armas, drogas, un coche con reporte de robo, y la PM las presentó ante el juez como las integrantes de una peligrosa banda de secuestradores que habían sido detenidas en flagrancia.


Sin embargo, el juez del caso, en Acayucan, decidió no tomar el caso y liberar a las cuatro personas ante las evidentes señales de que habían sido torturados para confesar delitos que no habían sido cometidos, sino que fueron fabricados por Wong Reyes y su gente, además, la Policía Ministerial no presentó pruebas suficientes para que fueran judicializadas.


Desde un lugar alejado de su hogar, pues se encuentran escondidas ante el temor de ser blanco de represalias por personal de Wong Reyes, las dos mujeres señalan directamente a este comandante de estar relacionado con un sujeto que cuenta con antecedentes criminales en los Estados Unidos y en el EDOMEX.


Se trata de Álvaro Sánchez Sánchez, alias El Tartamudo, un sujeto de muy bajo perfil, y que estaría detrás de la detención de estas cuatro personas como parte de una venganza contra el dueño del rancho El Tapatío, y patrón de las dos mujeres y de los capitanes, Jhovany Aguirre Benítez, El Gallo, empresario dedicado a la compra y venta de ganado.


Las dos mujeres dijeron en entrevista que El Álvaro está molesto con su jefe ya que éste no se prestó a sus negocios sucios de mover droga en su línea de transportes.
La secretaria del rancho El Tapatío, Madaí Hernández, dijo que su jefe cuenta con una línea de transporte de ganado la cual se mueve desde Benemérito hasta la zona centro del país desde hace unos 10 años, por lo cual es muy conocida y reconocida.


Al no aceptar este trato, el sujeto conocido como El Álvaro comenzó a tramar su venganza, primero, aliado con autoridades de la Ciudad de México a quienes pagó para que le inventaran delitos a su jefe, y capturarlo, con el fin de entregarlo vivo para que Álvaro lo asesinara.


Este plan se le vino abajo porque al momento de la captura, la familia de El Gallo tomó videos del momento de la detención, igualmente, no contaban con que hubiera muchas cámaras de vigilancia en la periferia donde lo detuvieron, fue por eso que El Tartamudo cambió el plan y le clavaron un kilo de cocaína, por lo cual está preso en estos momentos en un penal federal.


Esta misma estrategia la quiso lanzar en Veracruz, ligado con autoridades de Jesús Carranza y de la Policía Ministerial del Sur de Veracruz, pero el plan tampoco le salió.
“Ahí llegó una licenciada del DF, chilanga, que trajo a una pareja para señalarme a mí de ser jefa de una banda de secuestradores, la licenciada esa constantemente me señalaba para que ellos me reconocieran, pero yo nunca había visto a esas personas en mi vida, ni ellos a mí”, dijo Madaí.


Uno de los momentos más duros -dijo- fue cuando los elementos de la policía se metieron al rancho causando destrozos, echando todo abajo, y tomaron a su hijo de diez años, lo hincaron y lo encañonaron, además, le dieron de golpes.


Otra niña de diez años que se encontraba en el inmueble, hija de la señora Laura Pedraza, también fue golpeada y torturada psicológicamente, que me iban a violar delante de ella si no decía en donde estaba el dinero y las armas.


A los hombres que agarraron dentro también los golpearon y amenazaron, eran capitanes del Ejército Mexicano que apoyan en las tareas de vigilancia en el rancho, y ni eso les importó.


“Al principio tuve mucho miedo pues pensé que eran delincuentes, todos estaban tapados de la cara, luego me percaté que eran autoridades porque algunos mostraban sus placas. Todo el tiempo estuvieron diciendo que yo era el objetivo del operativo y que me querían a mí».


“Cuando me llevaron al calabozo, no podía ni moverme de la golpiza que me dieron, ahí tuve una crisis, porque me tenían encapuchada, y comencé a ponerme mal, fue cuando llegó el señor Wong y me quitó la capucha, le pude ver la cara y lo identifico plenamente como el sujeto que estaba al mando de todo esto”.


Las afectadas mostraron señales de golpes en diversas extremidades del cuerpo, hematomas y demás laceraciones a causa de los malos tratos y la tortura propinada por la Policía Ministerial.


Hicieron un llamado al gobernador de Veracruz, a la Fiscal General y al Presidente, para que volteen a ver el caso de Jesús Carranza, ya que temen por sus vidas, pues además han recibido mensajes de que los caciques del pueblo, están muy enojados con Madaí Hernández y su vida corre peligro.

La joven señaló finalmente que ocupa apoyo para darle terapias a su hijo ya que por las noches no puede dormir porque sigue afectado por el trauma.

A pesar de que el juez las dejó en libertad, el rancho El Tapatío fue saqueado por los elementos de la Ministerial, donde se llevaron todos los objetos de valor, muebles, maquinaria, herramientas, computadoras, incluso, se robaron hasta la ropa de los patrones y los zapatos.


“Son más de 100 pares de zapatos que sustrajeron del rancho, zapatillas de marca de mi patrona y zapatos finos de mi jefe, arrasaron con todo”, señaló.

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